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TheCircularLab: una estrategia global por el medioambiente y la economía

En España se generan más de 75.000 millones de kilos de basura al año. Si pensamos en equivalencias, el avión más grande del mundo -Antonov An-225- fue diseñado para trasladar transbordadores espaciales y puede albergar hasta 250 toneladas (un Airbus A320 como en los que volamos habitualmente solo 17). Por tanto, con la basura que generamos podríamos llenar unos 300.000 aviones An-225. Y estamos hablando solo de España…

Ésta es una representación de las consecuencias del sistema económico en el que vivimos, que tiene un impacto directo sobre el medioambiente. Ahora que estamos en verano, vuelvo a escuchar el estribillo de años anteriores: “Este año se ha vuelto a superar la máxima temperatura registrada”. Me hace gracia cuando en la televisión lo dan como noticia año tras año. Creo que un mejor titular es que “en 2050 más del 75 por ciento del año será verano a más de 35 °C”. Aunque a los amantes del estío pueda parecerles ideal, lo cierto es que nuestro ecosistema actual ya no existiría y no quiero imaginarme la cantidad de mosquitos tigre de los que tendremos que escondernos, pero es quedarnos solo en la anécdota.

Parece que en el estilo de vida occidental para desacelerar el cambio climático una de las medidas más efectiva es dejar de tener hijos. Pero a lo mejor no tanto, porque ¡ojo! de esos 75 millones de toneladas de basura, más del 80 por ciento se genera como resultado de actividades económicas y apenas el 20 por ciento restante en los hogares. Por lo tanto, son precisas acciones más globales, es decir, ciudadanos, empresas y administraciones públicas debemos apoyar una estrategia de innovación ambiental. Y, como ejemplo, os quiero presentar una iniciativa pionera en este ámbito, única en toda Europa y con sede en Logroño.

TheCircularLab es un centro que busca aplicar las premisas del modelo de economía circular para impulsar las mejores líneas de innovación en el ámbito de los envases y su posterior reciclado. Este organismo funcionará como una incubadora/aceleradora de proyectos, en el que investigadores, empresas, startups y universidades podrán colaborar y obtener un beneficio propio y/o común, y para el medio ambiente.

Los diferentes proyectos se engloban en cuatro áreas de innovación:
    Envases del futuro: Centrada en el diseño de nuevos envases cuya creación, vida y reciclaje sea sostenible, como por ejemplo Nocilla, cuyo envase, en vez de hacerse de plástico, es de vidrio, un material fácilmente reciclable y que, además, permite a las familias su reutilización como un vaso más. Y los más fetichistas pueden incluso coleccionarlos.
    Ciudadano: Sorprendentemente a lo que se pudiera pensar, la iniciativa no consiste en informar a los ciudadanos, sino en fomentar su implicación. Para ello, mediante tecnologías como big data, se analizarán y medirán las conductas de reciclado con el fin de incidir allí donde sea necesario. La premisa es que el ciudadano reciclará inconscientemente siempre y cuando sea fácil y económico. Falta averiguar qué es necesario para que así ocurra.
    Smart waste: El de los residuos inteligentes me parece uno de los pilares más importantes que afecta de forma directa al compromiso del ciudadano porque si no funciona la cadena de reciclado, el ciudadano pierde la confianza en el esfuerzo que realiza. Por ello, en TheCircularLab se estudiará la innovación tecnológica en los procesos de recogida, selección y reciclado de envases. Entre las iniciativas destaca, por ejemplo, el diseño de contenedores inteligentes, localizados y conectados por GPS que sean transportados por vehículos híbridos y/o eléctricos y cuyas rutas de recogida se decidan en base al menor impacto medioambiental. O la creación del Análisis de Ciclo de Vida (ACV), una herramienta para medir el impacto/beneficio medioambiental de la aplicación de todas estas medidas.
    Emprendimiento: Este área está dedicada a la innovación continua mediante una aceleradora de proyectos/startups que sigan las premisas de The CircularLab. El centro de Logroño contempla desde la naturaleza del envase que consumimos, fabricado con materiales sostenibles, al ciudadano que después lo recicla correctamente y su correcto envío y procesamiento para crear un nuevo envase que se volverá a consumir. El avance en estas cuatro áreas permitirá la correcta y más eficiente implantación de un ciclo de vida de nuestro consumo (entendido como envases) que ayude a reducir cada vez más nuestro impacto medioambiental y permita a las empresas seguir obteniendo un beneficio económico. Este ciclo de vida necesita el impulso de las administraciones públicas para convertirse en un requisito de cualquier ciudad que se quiera reconvertir en una smart city. Por ejemplo, mediante este tipo de políticas, Bristol pasó de ser una de las ciudades más contaminantes de Europa a recibir un premio el año pasado como una de las ciudades más verdes.

Telefónica pertenece a la comunidad #PorElClima, comprometida en promover una economía que contribuya a la sostenibilidad. Como empresa lleva a cabo distintas y muy diversas estrategias para optimizar el consumo de sus recursos en toda la cadena de valor.

Tiene una apuesta clara por la ecoeficiencia que se refleja, entre otros aspectos, en la reducción de su consumo energético y el aumento del consumo de electricidad procedente de fuentes renovables. En solo dos años ha disminuido un 22 por ciento su emisión total de gases de efecto invernadero. Además, ha implementado el sistema digital GReTel para la gestión de los residuos de todas las empresas del grupo. Y es muy consciente del impacto de sus despliegues; para el de cables submarinos, por ejemplo, se realizan estudios medioambientales previos.

Pero el círculo continúa con los clientes y, con el sistema de EcoRating Telefónica informa a los particulares del impacto medioambiental de los terminales móviles. Para los grandes clientes trabaja en el desarrollo de servicios que, gracias a la digitalización (IoT, big data, cloud computing) tienen un impacto medioambiental menor. Con soluciones de inmótica para la eficiencia energética en edificios sus clientes han ahorrado 103 GWh. O, a través de SmartSteps, el consorcio de transportes de Zaragoza creó matrices de movilidad de usuarios para mejorar los itinerarios y frecuencias con el consiguiente ahorro asociado para la ciudad.

Por eso, la creación de TheCircularLab es un gran paso adelante y en esta línea hay que seguir evolucionando nuestro sistema y economía. Y cuanto antes aceleremos, mejor. Stephen Hawking vaticina que no tenemos remedio y nos extinguiremos si no abandonamos la Tierra. Yo creo que todavía podemos cambiar la tendencia.

Artículo proveniente de A un Click de las Tic, escrito por Sara Martínez García. Imagen de TheCircularLab