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Robots que ayuden, hagan la vida más fácil y se rían con nuestros mayores

La sociedad es cada vez más anciana. Es un hecho evidente que la población está envejeciendo, de hecho, según datos de Naciones Unidas, en el mundo hay un total de 962 millones de personas que han alcanzado los 60 años, además este grupo ya representa en Europa un cuarto de la población total. Por ello, si las previsiones de la ONU se cumplen, al final de este siglo 3000 millones de personas habrán superado los 80 años, datos que refuerzan el interés de Gobiernos, Instituciones y empresas por este grupo social ya que van a suponer una gran implicación económica.

Por ello, es necesario pensar no sólo en el futuro de nuestros mayores sino también en el nuestro. Y es aquí dónde la tecnología juega un papel primordial, en nuestras vidad.

Innovaciones como la robótica cuentan con novedosos programas como el llamado GrowMeUp, financiado por la Unión Europea, y que busca desarrollar un tipo de robot asistencial que sirva como ayuda y compañía para los ancianos. El portugués Luis Santos, jefe de proyecto, hace referencia a una de las grandes necesidades de los mayores: “el problema principal seguramente es la soledad. El hecho de ser capaces de conectar con un robot e incluso mantener una conversación con él, los hace mucho más atractivos y útiles para la sociedad”.

Los robots, podrían solucionar problemas de movilidad, cuidados médicos o incluso de comunicación. Pero sobre todo, darán compañía y apoyarán a las personas que se encuentren en una etapa de la vida en la resulta casi fundamental sentirse comunicado y conectado con la sociedad que nos rodea.“Los ancianos tienen muchísimas formas distintas de hablarle a un robot, formas diferentes de interactuar y relacionarse” afirma Santos.

Sin embargo, esto no resulta del todo sencillo, actualmente el equipo de GrowMeUp trabaja para que los robots puedan adaptarse de la mejor manera posible a un entorno real puesto que, por el momento, las primeras pruebas sólo se han iniciado en laboratorios.

En definitiva, la sociedad necesita la creación de robots con un aspecto amigable, que nos entiendan y ayuden a hacer más llevaderas las tareas cotidianas, ya sea ir comprar una barra de pan o reírnos con un chiste. La tarea consiste en humanizar, o al menos intentarlo, a una inteligencia artificial.