Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.
Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.
Más información Entendido

Por qué las mujeres dejaron de programar en 1984 (y todo cambió)

La computación y todas las actividades relacionadas con ella tienen un problema con las mujeres: que les faltan mujeres. Los datos lo demuestran. En España, según la Real Academia de Ingeniería, solo el 10% de las estudiantes de estas carreras son mujeres. Por eso existen iniciativas que tratan de hacer sentir a las niñas que programar, si ellas quieren, también va con ellas. Se trata de no excluir desde el inicio el talento de la mitad de la población.

Especialmente cuando ese talento estuvo incluido en el desarrollo de la computación desde sus inicios, hasta que en un momento comenzó a desligarse. Según los datos aportados por la National Science Foundation, la American Bar Association y la American Association of Medical Colleges, recogidos en el gráfico inferior elaborado por NPR, el porcentaje de mujeres con carreras en ciencias de la computación en Estados Unidos (donde este sector comenzó a tener impulso) creció a la par que en los estudios de medicina, leyes o ciencias hasta mediados de los años 80.

Pero en algún momento cercano a 1985, el porcentaje de mujeres en las carreras de computación comenzó a caer, hasta situares varias decenas de puntos por debajo de los demás grupos, y así sigue siendo hasta hoy en día. ¿Por qué las mujeres dejaron de programar en 1984? Responder a esa pregunta podría ayudar a diseñar estrategias que vuelvan a atraerlas a la computación. Pero no es sencillo porque distintos factores entran en juego.

Algo resulta especialmente llamativo de esa época, tal y como señala Steve Hen, de NPR: fue justo el momento en el que los primeros ordenadores personales llegaron a los hogares en Estados Unidos. Eran máquinas mucho menos versátiles que las que tenemos hoy en día, algunas servían para poco más que para jugar al pong o a los marcianitos. Y se anunciaban pensando casi exclusivamente en hombres y niños.

El sesgo en la cultura popular

A partir de ese momento, en la cultura popular los ordenadores se convirtieron en cosas exclusivamente de chicos. Los anuncios, el cine y las series de televisión construyeron el estereotipo del 'geek', del 'hacker', del cerebrito de los ordenadores, siempre un personaje masculino que utilizaba la tecnología para solucionar todos los problemas y, al final, llevarse a la chica. A veces lo que hacía era construirse a su propia chica, un robot o un programa informático siempre despampanante y por fin admiradora del pequeño genio. Ellos usan los ordenadores. Ellas no.

"Es algo que encaja totalmente con ese momento y ese lugar pero que aún a día de hoy sigue pasando en todo el mundo, incluida España", asegura Sara Gómez, ingeniera, asesora de la RAI y directora del proyecto Mujer e Ingeniería que la academia puso en marcha hace un mes. Gómez señala que todavía hoy la falta de representación de las informáticas en la cultura general es un factor crucial a la hora de que niñas y adolescentes no opten a esas carreras: no se ven trabajando en ello porque apenas tienen espejos en los que mirarse. "Las series de televisión, las películas, los anuncios, los mismos juguetes que regalamos a los niños pequeños... Todo eso forma el caldo de cultivo de las aficiones y aspiraciones que tendrán de mayores, y es difícil encontrar en todo ello la idea de que la programación también puede ser ocupación de mujeres".

Lee el artículo completo aquí.