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El trabajo del futuro

El impacto de los avances tecnológicos asociados a la denominada cuarta revolución industrial y el proceso de digitalización en el mercado de trabajo están generando un amplio debate en la sociedad.

El centro del debate parece estar enfocado en la potencial destrucción de puestos de trabajo, pero a las nuevas oportunidades que este proceso promete generar en el futuro se le ha dedicado una atención comparativamente más modesta. De hecho, el progreso tecnológico puede elevar simultáneamente la riqueza y el número de empleos de la economía.

Pero, este proceso merece ser contemplado desde una perspectiva que atienda también a la capacidad para generar nuevos puestos de trabajo, impulsar otros modelos de negocio y emprendimiento, y mejorar el nivel de vida de la sociedad.

Si se articulasen las políticas adecuadas para la adopción de las nuevas tecnologías y la incorporación de los valores y principios técnicos de la economía digital en las nuevas generaciones de trabajadores, el PIB per cápita podría elevarse desde los 24.000 euros actuales hasta los 33.000 euros en 2030. Ello gracias a un aumento medio anual de la productividad del trabajo del 1,3%.

Según la publicación conjunta del Observatorio ADEI y Google, en las dos últimas décadas, las ocupaciones que han crecido y ganado importancia relativa en el conjunto de las tareas desarrolladas por los trabajadores en España han sido las asociadas a las ocupaciones avanzadas (desempeñadas por los técnicos y profesionales, así como los profesionales de apoyo), al igual que ha sucedido con los trabajadores de la restauración y el comercio.

Las ocupaciones avanzadas forman parte de una categoría dentro de la clasificación según la CNO-11. En esta categoría encontramos ocupaciones como: físicos, ingenieros y matemáticos, especialistas en finanzas, profesionales de las tecnologías de la información y comunicación (analistas y diseñadores de software, especialistas en bases de datos y redes informáticas, científicos de datos, etc).

Estas profesiones son también las que presentan un mayor grado de complementariedad con la robotización y la revolución digital o, lo que es lo mismo, un menor riesgo de automatización.

Por otro lado, habrá una desaparición de 1,4 millones de empleos en aquellas ocupaciones fácilmente reemplazables por robots.

En este contexto y para acomodar el proceso de cambio tecnológico disyuntivo y sus efectos sobre el empleo de manera satisfactoria, potenciando los efectos positivos y limitando los negativos, publicación exige replantear los esquemas de incentivos actuales en una serie de ámbitos con influencia en el desempeño del mercado laboral: la educación, las políticas de empleo, de innovación y de defensa de la competencia.

Fuente del artículo: Observatorio ADEI y Google